Todos somos y debemos ser activos protagonistas de este proceso, y en este momento clave de nuestra historia la Municipalidad debe jugar un papel relevante, de mayor responsabilidad y compromiso. Por eso, en nuestra gestión estamos trabajando todos los días para modernizar el Estado Municipal, mejorar los servicios y resolver los problemas cotidianos de los vecinos; además de atender las demandas emergentes de una ciudad con problemas estructurales que no se han abordado de manera eficiente en muchos años.
Los cambios no llegan de un día para otro, a veces nuestros deseos deben amoldarse a los tiempos que imponen los trámites administrativos y las estructuras burocráticas. Tal vez por eso, al final de algún día difícil sentimos la frustración de no haber podido hacer todo lo que hubiéramos querido. No obstante, estamos en el lugar que queremos estar, sin olvidar que lo que nos ha traído aquí es una férrea voluntad de servicio y el convencimiento de que vale la pena dar lo mejor de nosotros mismos por el bien de nuestra comunidad, que los sueños se hacen realidad si nos esforzamos lo suficiente, que nada puede derrotar a quien no está dispuesto a rendirse y que mañana siempre puede ser un día mejor.
Una ciudad moderna, pujante, dinámica, con equidad e inclusión social: ese es mi mayor anhelo. Creo también que los objetivos de cada uno deben ser parte de un gran objetivo común; que esta la mejor manera de trabajar juntos por el bienestar de todos. Y en esta ciudad; desde cada rincón, desde cada lugar de trabajo, desde el corazón de cada uno de sus habitantes, todos compartimos ese sentido de pertenencia a nuestro terruño y la clara percepción de un destino próspero y feliz para todos.